jueves, 2 de abril de 2009

PRACTICA DE GASES INERTES

Hoy en clase hemos trabajado la última práctica de taller que ha consistido en conocer el procedimiento de desinsectación de una pieza de madera mediante la utilización de atmósferas modificadas o lo que comúnmente denominamos gases inertes. Este tipo de tratamiento lo englobaríamos dentro de los sistemas físicos de desinsectación, los cuales suponen un gran avance y complemento en el campo de la eliminación de agentes xilófagos, aunque por su gran carga tecnológica muchos de los mismos se encuentran todavía en fase experimental o simplemente son excesivamente sofisticados o costosos para los restauradores.
Estos tratamientos engloban sistemas como las atmósferas modificadas (gases inertes) que no son nada contaminantes, los poco efectivos ultrasonidos, las radiaciones ionizantes: rayos x, gamma, beta(excesivamente complejas en su producción y utilización), microondas o los tratamientos de cambios drásticos de temperaturas
o shock térmico, que también juegan cierto papel dentro de este apartado, aunque su proyección de futuro como casi todos los nombrados con anterioridad, a excepción de los gases inertes y los microondas, es bastante incierta hasta la fecha.
Durante esta última década existe una creciente preocupación por la conservación del medioambiente y la seguridad en las operaciones de desinfección, para lo cual se ha puesto un especial hincapié en desarrollar sistemas alternativos a los rutinarios y tóxicos pesticidas y preparados químicos. Si a esto le añadimos el hecho de que los países del mundo civilizado donde investigadores de gran prestigio como Nieves Valentín
del IPHE, pionera en la implantación de las atmósferas modificadas, han apostado firmemente por una drástica reducción de los elementos contaminantes, la implantación de estos métodos físicos curativos de forma generalizada en museos y colecciones no tardará en producirse. Las atmósferas modificadas por aplicación de gases inertes sin duda deben ocupar un lugar privilegiado en el campo de la conservación de obras de arte.
La utilización de gases inertes consiste en la sustitución del oxígeno por un gas inerte como el nitrógeno, el dióxido de carbono o el argón, para lo cual es necesario la creación de una atmósfera estanca donde se puedan conseguir unos exiguos niveles de oxígeno (por debajo del 0,1%) que van a provocar la anoxia del insecto en sus diferentes estadios. La muerte del insecto adulto, la larva, e incluso del huevo se produce por ausencia de oxígeno, es decir por asfixia
.
Es un método totalmente inocuo para el operador, sin producir alteraciones físico-químicas en los objetos tratados, y que respeta la normat­i­va internacional de protección del medioambiente y de prohibición del uso de pesticidas con insecticidas de alto riesgo.
Muchos museos en la actualidad realizan desinfeccio­nes periódicas mediante la utilización de gases inertes, que tiene la ventaja de que es un sistema limpio y sin efectos secundarios para la celulosa de la madera.
Este tipo de inter­vención se puso en práctica exitosamente con las momias egipcias, las cuales se introducían dentro de una burbuja de plástico, eliminando el oxígeno y sustitu­yéndolo con gas inerte. Con esto se consiguió por una parte frenar el envejecimiento produci­do por el oxígeno y por otra parte el acabar con cualquier microorganismo que las pudiera estar atacando.
Las ventajas que tiene este sistema son que no es tóxico, no produce alteraciones físico químicas en los objetos, el tratamiento se puede realizar in situ sin tener que desplazar la obra, y respeta las normas internacionales de protección del medioambiente y de prohibición del uso de pesticidas e insecticidas de alto riesgo.
Se trata de un sistema curativo y no preventivo por lo tanto muy adecuado para estancias donde haya un control constante de plagas, y nada adecuado para casas particulares, o iglesias que carecen de estas mediadas de prevención. Sin embargo es difícilmente aplicable sobre obras de gran formato o difícil acceso como podría ser un retablo, ya que las bolsas nunca llegarían a cerrarse por completo.
Desde 1998 el Instituto de Conservación de la Getty del J. P. Getty Museum también ha apostado por la implantación de este sistema y ha desarrollado diferentes sistemas de aplicación
especialmente para pinturas sobre tabla, susceptibles de ser aplicados dependiendo básicamente del tamaño de la pieza a tratar: Sistema estático. Sistema dinámico. Sistema estático-dinámico.

Para hacer un sistema estático en primer lugar se fabrica con la ayuda de unas pinzas selladoras o una espátula caliente, una bolsa de plástico de baja permeabilidad, un poco mayor que la pieza a desinfectar, dentro de la cual se introduce la obra, un termohigrómetro y se le añaden un determinado número de paquetes de Ageless (sales de oxígeno), que se encargarán de eliminar el oxígeno. A continuación, de nuevo con la ayuda de las pinzas, sellaremos por completo la bolsa. No es necesario purgar el aire, aunque hay que tener calculado con anterioridad el volumen de aire que quedará dentro y la cantidad de sales que serán necesarias añadir para llegar por lo menos al 0,1 % de O. Durante este proceso se produce un cierto calentamiento ya que la reacción del Ageless con el oxígeno es exotérmica, por lo que se debe evitar ponerlo encima de la superficie. Se mantiene la bolsa completamente cerrada por lo menos dos semanas y luego se retira la pieza de dentro. Este sistema es especialmente idóneo para pequeños objetos sin graves infestaciones.
Las sales de hierro Ageless Z están formuladas para reaccionar rápidamente con una HR del 50%. El número indica los mililitros de oxígeno que una bolsita puede absorber. Cuando construimos una bolsa deberemos tener en cuenta que un 20% aproximadamente del volumen total del aire que la llena correspondería al oxígeno existente dentro, el cual debe ser eliminado con estas sales de hierro, aunque siempre se aconseja introducir el doble para conseguir una mayor efectividad.
Para aplicar un sistema dinámico l
a forma de proceder para una pintura sería la siguiente: la tabla se introduce dentro de una bolsa de plástico de baja permeabilidad que hemos fabricado cortando y soldando con las pinzas térmicas, adecuada al tamaño de la pieza. A esta bolsa previamente se le han insertado dos válvulas en cada uno de los extremos cuidando que no quede ningún orifico por donde salga el aire. Para ello es necesario cerrar bien estas uniones de las válvulas con un adhesivo resistente como la silicona de baja permeabilidad (Permagum) o la plastilina.
A continua­ción se meten varias bolsitas de sales de hierro (la cantidad depende del tamaño de la pieza) se cierra la bolsa y se sella con la pinza térmica cuidando de que no quede ningún agujero. Antes de introducir el gas es aconsejable realizar el vacío lo máximo posible para que el proceso se acelere. Es el momento de introducir el gas por una de las válvulas, dejando la otra abierta de manera que vaya saliendo el oxígeno que es sustituido por el gas, el cual fluye constantemente y que controlamos gracias al manómetro.
El gas que tiene un más rápido rango de acción es el argón, aunque el nitrógeno también se ha probado como una buena alternativa, así como también se está estudiando la aplicación del dióxido de carbono
. Si se usa el nitrógeno que es más apropiado para objetos grandes por el menor coste del mismo, se debe tener en cuenta que sale directamente de la botella con una humedad muy baja y por lo tanto se debe intercalar un sistema de humidificación entre la botella y el objeto hasta llegar a los valores óptimos
Debido a que estos gases producen cierto resecamiento del aire, cuando la humedad ambiente es superior al 80%, es necesario humidificar el gas conectando esta entrada del gas a un sistema de humidificación capaz de mantener en los niveles adecuados en el interior de la bolsa, para que no se reseque la madera y pueda originar algún tipo de alteración.
Para que el tratamiento sea efectivo se deben mantener unos már­ge­nes de oxígeno inferiores al 0,1% los cuales se irán incrementando paulatinamente hasta llegar al 0,03%-0,05%, y para ello nos ayudaremos de un oxímetro co­nec­tado con la válvula de salida, que nos irá indicando de forma inmediata la cantidad de oxígeno del interior a la vez que servirá de chivato en el caso de que se produjera alguna pequeña fuga.


El sistema dinámico-estático es una combinación de ambos que consiste en ir eliminando el oxígeno de dentro de la bolsa mediante la purga del aire, y una vez conseguido que el oxígeno se reduzca al 0,1%, a través de una pequeña apertura, se introduce una cantidad predeterminada de sales con el fin de eliminar los restos de oxígeno y se vuelve a sellar de nuevo.
El incremento de la temperatura acelera los procesos de mortandad a la vez que comprobamos que ésta se produce antes si utilizamos el argón frente al nitrógeno, de esta forma podemos bajar la temperatura hacia un rango más moderado.

1 comentario:

Inés dijo...

Gracias por una explicación tan ilustrativa.